Atrévete a Fracasar

Sep 21, 2015 |

Probablemente uno de los temores más extendidos en nuestra cultura actual, es el miedo al fracaso. Nuestra sociedad, nuestros padres, nuestros jefes y grupos de referencia nos han enseñado desde chico que solo los exitosos son felices y que si vas por el mundo de fracaso en fracaso cada vez valdrás menos.

Ciertamente hay notorios ejemplos de que los exitosos son los reconocidos, los que logran grandes cambios y hacen una diferencia en sus sueldos y proyecciones de vida, pero pocas veces nos hemos detenido a mirar y revisar su vida, a conocer sus experiencias. Será acaso que a los triunfadores todo los ha salido bien siempre, o serán como nosotros, personas que se han equivocado, reinventado y, finalmente, resulta que son humanos.

Los invito a mirar algunas historias de personajes notables y exitosos, como por ejemplo Walt Disney, fundador de un imperio de sueños y magia, quien fue despedido de un periódico por carecer absolutamente de imaginación. El director de cine, y dos veces ganador al oscar como mejor director, Steven Spielberg fue rechazado por la escuela de Artes Cinematográficas en la Universidad del sur de california. Henry Ford, reconocido como el padre de la industria automotriz, tuvo que fundar dos empresas automotrices (que fracasaron notoriamente) antes de ser capaz de aprender de sus errores y encontrar los socios que le impulsaron y apoyaron en la creación de la Ford Motor Company. Albert Einstein, quien creo que no necesita presentación, tuvo serios problemas para aprender en su infancia, tanto así, que los profesores le recomendaban a su madre que abandonara los esfuerzos porque el niño no tenía posibilidades, y finalmente Harrison Ford, luego de haber terminado sus tres primeros papeles (tan pequeños que ni siquiera le daban derecho a aparecer en los créditos), fue despedido del estudio con que tenía contrato por su falta de carisma y con el mensaje que abandonara porque no lograría ser un gran actor nunca.

Atreverse a fracasar

El éxito rara vez se da sin una serie de fracasos anteriores. Se debe manejar la frustración y las expectativas para mantenerse en el camino correcto.

Revisando las historias de estos y otros personajes, es sencillo notar que efectivamente son personas normales, que han tenido conflictos y que la clave de su éxito no está en tener capacidades sobre naturales o ser beneficiados con inteligencia superior, por lo que me atrevo a establecer algunas características que los unen y distinguen en su afán por lograr el éxito.

Todos tenían una visión de lo que querían ser, sabían adonde querían llegar aunque desconocieran el camino. Tener objetivos en la vida, aunque parezcan sueños inalcanzables y mantener la perseverancia en ese sueño es clave para convertirl en verdad las ideas más disparatadas.

Estudiar, aprender, perfeccionarse también son habilidades relevantes a la hora de reinventarse. No basta con soñar y lanzarse a la vida a experimentar. Es indispensable aprender de los errores, de las experiencias de fracaso, tomarlas y mirarlas casi con ternura para extraer de ellas hasta la última lección.

Soñar y estudiar ciertamente es relevante, pero necesitamos entender que el éxito no viene solo. Es necesario insertarnos en el mundo, darnos a conocer, usar las redes sociales, los contactos y no desechar nunca a un conocido. Recuerdo el caso de un amigo que habiendo quedado sin trabajo, encontró su actual puesto (muy bueno por lo demás) por un cliente de su jardinero, quien le presentó al dueño de la empresa en que hoy se desempeña.

Finalmente, para aceptar los errores se requiere pasión. Pasión por nuestros sueños, pasión por lo que nos mueve y en esto es clave conocerse con humildad. Muchas veces le pregunto a las personas que trabajan conmigo por qué se levantan a trabajar cada día. Las respuestas más comunes son porque hay que hacerlo y por plata. Una vez que les muestro que ese no es su verdadero objetivo y los invito a conocer un poco más de su vida, se dan cuenta que el verdadero motor en su vida, normalmente son sus hijos, padres, desarrollo profesional y personal u otros, y es desde ahí que todo lo vivido, los éxitos y fracasos toman sentido. Es desde esa pasión que despiertan los sueños más honestos, que construimos la visión, que estamos dispuestos a esforzarnos, a aprender nuevas habilidades y desde esa visión en que en cada fracaso y cada caída agradecemos por la oportunidad de mejorar y seguir creciendo.

Cristian Briones Maira

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