¿Líder o jefe?

Jul 14, 2015 |

Es interesante observar que cuando se habla de un presidente de la república normalmente se usa el término Jefe de Gobierno, sin embargo, cuando se menciona una crisis en que se vea involucrado alguien que ostenta el mismo cargo, se menciona que estamos ante una crisis de liderazgo. Existirá alguna lógica implícita en el uso de estas dos palabras en contextos diferentes o será solo una alternativa de lo mismo.

Hoy, en los círculos administrativos, se habla mucho de liderazgo. Existe la sensación que ser jefe no basta o que es una categoría inferior, pero la verdad es que estamos hablando de dos cosas diferentes. El jefe es aquel superior jerárquico que debe tomar decisiones y maneja una determinada área de desarrollo al interior de una empresa. El líder en tanto puede o no ser jefe, pero definitivamente tiene algunas características que lo hacen especial e indispensable en cualquier organización.

Un líder hace las preguntas correctas, por medio de ese proceso permite que cada uno saque lo mejor de si mismo. Los líderes no dan las respuestas, pero mueven a sus equipos para que busquen y llegen a las respuestas correctas.

La posición del líder es inspiradora, la del jefe es mandatoria.

La posición del líder es inspiradora, la del jefe es mandatoria.

El líder es una persona que motiva a su equipo. Puede ser por medio del ejemplo, por su historia, experiencia, conocimiento o sus capacidades, pero definitivamente no es por cargo. El líder es una fuente de inspiración para su gente, cohesiona, provoca alineamiento de intereses, y genera una visión y objetivos comunes a los que se relacionan con él.

El líder es aquél que toma decisiones. Aún cuando sean dolorosas y/o cuando existe incertidumbre. Mientras otros siguen buscando información el líder entiende la relevancia de la dimensión temporal en las decisiones. Define y toma un camino de acción, hace que ocurran cosas, mueve a las personas, contagia con su entusiasmo y no se queda en su zona de confort.

El líder no solo toma decisiones, sino que se hace responsable por las consecuencias de las mismas. Celebra con su equipo en la victoria, comparte sus logros y aprende en los momentos de las equivocaciones. Acepta sus errores y no deja que le pasen encima. Se reinventa y mira el vaso medio lleno, busca lo mejor de todo y de todos inspirando a que los otros sigan ese mismo camino.

Pero probablemente una de las funciones más distintivas del líder es que hace crecer a los que se relacionan con él. El verdadero líder se preocupa genuinamente de las personas, guía con mano firme pero comprensiva, apoya, orienta e incentiva la búsqueda de lo mejor de cada uno de los que está acompañando.

Finalmente ante la inevitable pregunta de si el líder nace o se hace, no me queda más que decir que no le veo ninguna importancia ya que he conocido muy buenos líderes que se han formado desde el conocimiento, estudio y con un alto nivel de disciplina en la consecución de las habilidades requeridas para serlo. Así como he conocido gente genial en liderar desde sus características personales a las que todo lo relacionado con el liderazgo parece fluirles fácilmente desde el fondo de su ser.

Definitivamente, y respondiendo a la inquietud del primer párrafo, para las crisis, sean estas del tipo que sean, es mejor contar con un liderazgo claro y establecido que con un jefe de gobierno.

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2 Responses

  1. Concuerdo contigo, Cristián. Considerando que en muchas ocasiones han existido jefes que no han sabido ser líderes, en el sentido de que no han inspirado a su gente ni han sabido guiarla. Un presidente, a mi parecer, debe estar mucho más cerca del concepto de “líder” que se “jefe”; da igual en qué silla se siente, si no es capaz de alzarse y mover a quienes le otorgaron su posición, entonces no es la figura que un pueblo necesita.

    Saludos.